¿Cómo puedo escribirte si yo no existo?
Je n’existais pas…
Vuelo lejos desde mi rincón de sueños, polvo y cartas nunca enviadas.
Te quiero porque la vida me ha dado el derecho a quererte.
Empezar de nuevo siempre es necesario…
Todavía no encuentro mis tulipanes negros.
Falta de sueño, de meditación, de hambre, de deseos ordinarios, de risas hipócritas.
Ya no quiero besos falsos Bunbury, tampoco tu teatro lleno de títeres que repiten la misma función.
No estoy perdida, solamente olvidada.
Sentir es una tragedia sin fronteras.
No juegues con mi eterna soledad.
La inteligencia emocional es otro invento capitalista.
No sé hacia donde caminan mis pasos cobardes.
Todos somos iguales, de eso estoy más que segura.
Los finales me intrigan más que los comienzos.
Lo que sucede es que nunca he dormido en realidad.
No veo nada en medio de este inmenso desierto.
La guitarra apasiona mi vida marchita.
No me lleves de la mano en este temporal emocional.
He aprendido demasiado en tan poco tiempo.
Nunca tomas mi mano en la calle.
Odio tus caricias a medias.
Si te olvido sería como olvidar que respiro atrapada en un túnel bifurcado de luces y recuerdos.
La vida es tan efímera.